Un metro cuadrado de superficie recibe un litro de agua por cada milímetro de lluvia. A partir de ahí, lo que puedes cosechar depende de tres cosas: cuánta superficie tienes, cuánto llueve en tu zona y qué proporción de esa lluvia llega efectivamente a tu sistema.
Calcula cuánta lluvia puedes cosechar
Estimación con la fórmula estándar de dimensionamiento. Los resultados son una capacidad de cosecha estimada, no litros verificados.
La precipitación anual de tu zona puede consultarse en los registros climatológicos oficiales. El descuento por primer lavado usa 1.75 L/m² por evento, el rango que aplican los sistemas de Neta Cero (1.5 a 2 L/m²).
Cómo se calcula
La fórmula base del dimensionamiento es: superficie de cosecha (m²) × precipitación anual (mm) × coeficiente de escurrimiento. El coeficiente expresa la fracción de la lluvia que llega al sistema después de pérdidas por evaporación, absorción y salpicadura, y depende del material y la pendiente del techo.
A ese volumen se le descuenta el primer lavado: la fracción inicial de cada evento de lluvia que arrastra polvo, hojas y contaminantes acumulados en la superficie, y que el separador aparta antes del almacenamiento. En los sistemas de Neta Cero se apartan de 1.5 a 2 litros por metro cuadrado en cada evento.
Qué no te dice esta calculadora
- Qué tanque necesitas. El almacenamiento no se dimensiona con el volumen anual, sino con el patrón de lluvias y el consumo: de nada sirve cosechar mucho si llueve concentrado y no hay dónde guardarlo.
- Si el agua será potable. Cosechar y almacenar no equivale a purificar. El agua apta para consumo requiere una etapa posterior de tratamiento diseñada para ese fin.
- Cuánto cuesta. El costo depende de la configuración, la altura, la distancia de conducción, el bombeo y los puntos de uso.
- Cuánto cosecharás realmente. Esto es una estimación con precipitación histórica. El volumen real solo se conoce midiendo, que es lo que hace Hidrometrics®.
Preguntas frecuentes
Es el factor que expresa qué proporción de la lluvia que cae sobre una superficie llega efectivamente al sistema, después de pérdidas por evaporación, absorción y salpicadura. Depende del material y la pendiente del techo: una lámina metálica escurre más que una losa de concreto rugosa.
Porque la fracción inicial de cada lluvia arrastra el polvo, las hojas y los contaminantes acumulados en la superficie desde el evento anterior. Ese volumen se aparta con el separador de primeras lluvias y no entra al almacenamiento, así que no debe contarse como agua aprovechable.
No directamente. El volumen anual indica el potencial; el tamaño del almacenamiento depende de cómo se distribuye la lluvia en el año y de cuánta agua consumes. Ese cálculo requiere un diagnóstico del sitio.
De los registros climatológicos oficiales de la estación más cercana. Si no la tienes a la mano, en el diagnóstico la definimos con datos de la estación correspondiente a tu ubicación.
¿Quieres el cálculo real, no la estimación?
Un diagnóstico hídrico define superficie aprovechable, demanda, calidad del agua de entrada y qué configuración conviene. Con eso se dimensiona el sistema y se proyecta el volumen que sí puedes esperar.